¿Salud para todos o entretención para todos?

Muchos vieron maravillados y con los ojos bien abiertos a la Pequeña Gigante recorriendo las calles de Santiago en busca del Rinoceronte perdido. Miles de personas salieron a las calles para ver cómo esta niña de siete metros buscaba al animal que estaba destrozando Santiago.
Creo que todos estamos de acuerdo que la cultura es parte importante del que hacer diario, de la vida, porque realmente sería muy aburrido sólo trabajar y no tener instancias de recreación. El Festival Santiago a mil cumple esa función, es una semana en donde la cultura se vuelca a las calles para que la gente disfrute de momentos de entretención.
Este año el festival costó 800 millones de pesos. De ese monto, el 65% fueron aportes de la empresa privada, un 15% corresponde al subsidio del Gobierno de Chile y el otro 20% a los aportes de las embajadas de Francia, Alemania, España, Japón y a la taquilla de los montajes de sala.
Sin embargo, no puedo dejar de pensar en todas las otras cosas que se podrían haber hecho con esa cantidad de dinero, sobre todo cuando hay cosas más importante o que tiene una prioridad mayor para la sociedad.
Un ejemplo de un área donde se necesita un cantidad así de cuantiosa es en salud. Hace algún tiempo, se informó que por un decreto supremo del ministerio de Salud se rebajó en 548 millones de pesos los recursos destinados a los establecimientos de salud con desempeño difícil en la región del Maule.
Es por eso que me pregunto qué es mejor ¿salud para todos o entretención para todos?
La designación de recursos para los establecimientos de desempeño difícil, tanto consultorios como postas rurales, se entrega dependiendo de la ponderación de distintos factores, estos son: condiciones de aislamiento geográfico; dispersión de la población beneficiaria; marginalidad económico, social y cultural de la población beneficiaria; e inseguridad y riesgo para el personal, derivados de las condiciones del lugar en que se ejecutan las acciones de atención primaria de salud.
Estoy completamente segura que muchos consultorios y postas rurales de nuestra región cumplen con todos los factores, entonces ¿por qué no van a recibir los recursos? La verdad es que no lo sé, pero me parece un gran equivocación y una pésima medida.
Estos recursos serían destinados a los funcionarios de salud, quienes son los deben estar ahí, trabajando en condiciones complicadas y favorecerían directamente a las personas con menos ingresos de nuestra sociedad.
Considero que el Gobierno debe evaluar mejor la aplicación de estos decretos y analizar de manera más eficiente las verdaderas necesidades de la población.
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